Cochecito doble para bebés

Los cochecitos, sillitas y cunas para nuestro bebé, ante todo, deben ser seguros.

Parece algo obvio, pero a veces los padres nos fijamos en otros criterios antes que en la seguridad. Cuando viene un bebé en camino,  hacemos acopio de multitud de aparatos y dispositivos. Parece que no debe faltar de nada: la sillita para el coche, la manta de juegos, el tacatá. Pero, ¿nos fijamos en su seguridad?

Dice el dicho popular que los bebés vienen con un pan bajo el brazo. Es innegable que la llegada del recién nacido nos colma de ilusión, pero también es cierto que para dejarlo todo preparado hemos tenido que hacer una inversión importante. Tenemos que comprar tantas cosas que a menudo nos fijamos demasiado en el precio y descuidamos otros aspectos. Queremos que el dinero nos dé para todo.

Una costumbre habitual es recibir donaciones de familiares y amigos. Otras familias que tuvieron un bebé, hace tiempo, y que ante la llegada de nuestro hijo nos regalan ropa y utensilios que ya no utilizan. Nosotros agradecemos con gusto la donación, son cosas que ya no tenemos que comprar. Pero ¿Comprobamos que sean seguras?

Los dependientes de The Baby House, una tienda de artículos para el bebé de Sevilla, que también venden online, señalan que a la hora de comprar cualquier dispositivo para nuestro bebé debemos fijarnos en que sea cómodo y, ante todo, que sea seguro.

Vamos a ver cómo se manifiesta la seguridad en los dispositivos que utilizamos para nuestros hijos pequeños.

Cochecitos y sillas de paseo.

La revista Diez Minutos hace una reseña de lo que, según ellos son los carritos y sillas de paseo para bebés más seguras que hay en el mercado. Nosotros, más que detenernos en modelos, hemos querido sacar conclusiones para ver en qué nos tenemos que fijar para comprobar que el cochecito sea seguro para nuestro bebé.

Elegir un cochecito o una silla de paseo para bebés va mucho más allá de una cuestión estética o de comodidad. Se trata de un elemento clave en el día a día del bebé y de su familia, y su función principal debe ser garantizar la máxima seguridad en cada desplazamiento. Durante los primeros meses y años de vida, el carrito se convierte en el espacio donde el niño descansa, observa el entorno y se desplaza por la ciudad, por lo que es fundamental que ofrezca protección, estabilidad y confianza.

El primer aspecto a tener en cuenta es que el cochecito cumpla con la normativa de seguridad vigente y esté debidamente homologado. Esto asegura que ha superado controles de calidad relacionados con la resistencia del chasis, la estabilidad y los materiales empleados. Un carrito seguro debe ser robusto, con una estructura firme que no se deforme con el uso y que mantenga el equilibrio incluso en superficies irregulares o al subir y bajar bordillos.

Las ruedas y el sistema de frenado desempeñan un papel esencial en la seguridad. Un buen sistema de frenos, fácil de accionar y con bloqueo efectivo, evita desplazamientos involuntarios cuando el carrito está detenido. Asimismo, unas ruedas adecuadas y una correcta amortiguación reducen vibraciones y movimientos bruscos, protegiendo al bebé de impactos innecesarios.

Otro elemento imprescindible es el arnés. Debe contar con varios puntos de anclaje, ajustarse correctamente al cuerpo del bebé y estar fabricado con materiales resistentes y acolchados que eviten rozaduras. El sistema de reclinado de la silla también influye en la seguridad, especialmente en los primeros meses, ya que permite mantener una postura ergonómica y adecuada para el desarrollo del bebé.

Conviene valorar detalles como la posibilidad de llevar al bebé a contramarcha, una capota amplia que lo proteja del sol y del viento, y tejidos transpirables y libres de sustancias nocivas. Un cochecito seguro no solo protege al bebé, sino que ofrece tranquilidad a los padres, permitiéndoles disfrutar de cada paseo que realiza con su hijo.

Sillita para el coche.

La seguridad de los niños en el vehículo depende en gran medida de utilizar una silla infantil adecuada a su edad, peso y, especialmente, a su altura. Estos sistemas de retención están diseñados para adaptar la protección del coche a un cuerpo en desarrollo, ya que un niño no puede usar los cinturones de seguridad del vehículo hasta que no alcance el metro y medio de estatura. Por este motivo, la normativa europea ha evolucionado y, desde septiembre de 2024, prioriza la altura como criterio principal frente al peso.

En los primeros meses de vida se emplean capazos o sillas para recién nacidos, que protegen al bebé de forma envolvente y siempre deben colocarse a contramarcha. Esta posición es clave para evitar lesiones cervicales en frenadas o impactos. A medida que el niño crece, las sillas permiten una postura más incorporada, pero los expertos siguen recomendando mantener la contramarcha el mayor tiempo posible, ya que reduce la gravedad de las lesiones en cabeza y cuello.

Las sillas intermedias incorporan arneses de seguridad y sistemas de anclaje como ISOFIX, que aportan mayor estabilidad y disminuyen el riesgo de errores en la instalación. Cuando el niño gana altura y peso, se pasa progresivamente al uso del cinturón del vehículo, guiado por la propia estructura de la silla, que eleva al menor para evitar que la banda del cinturón presione el cuello.

Los sistemas i-Size representan el estándar más avanzado en seguridad. Clasificados por estatura, incorporan pruebas más exigentes y favorecen el uso prolongado de la contramarcha. Además, cuentan con reposacabezas regulables y protecciones laterales que se adaptan al crecimiento del niño.

Independientemente del modelo, es fundamental respetar los límites de uso indicados por el fabricante, revisar periódicamente anclajes y no improvisar soluciones para “adaptar” una silla que ya no se corresponde con la altura del niño.

Requisitos de seguridad de los dispositivos para bebés.

Como regla general, los aparatos y dispositivos para bebés deben cumplir una serie de requisitos mínimos de seguridad. Estos son algunos de ellos:

  1. Cumplimiento de normativas y homologaciones oficiales. Todos los dispositivos deben cumplir la normativa europea vigente, marcada con la inscripción CE en algún lugar visible, así como las normas específicas como UNE-EN o ECE R129/i-Size en el caso de las sillas de coche. Esto garantiza que el producto ha superado pruebas de estabilidad, resistencia y seguridad correspondientes.
  2. Sistemas de sujeción, seguros y ajustables. Es fundamental que los aparatos cuenten con arneses de 3 o 5 puntos, cinturones acolchados y fácilmente regulables según el tamaño del bebé. Estos sistemas evitan caídas y aseguran una correcta sujeción durante el uso y el transporte.
  3. Estabilidad y resistencia. El aparato debe ser estable, no volcar con facilidad y soportar el peso máximo indicado por el fabricante. En cunas y parques, la estructura debe ser firme y no deformarse, incluso con movimientos repetidos del bebé.
  4. Ausencia de bordes cortantes y piezas pequeñas. Todos los elementos deben tener acabados redondeados, sin aristas ni tornillos salientes. Además, no deben desprenderse piezas pequeñas que puedan provocar riesgos de asfixia o atragantamiento.
  5. Materiales seguros y no tóxicos. Los tejidos, plásticos y pinturas deben ser hipoalergénicos y estar libres de sustancias tóxicas. Esto es especialmente importante en productos que el bebé puede chupar o tocar.
  6. Sistemas de bloqueo de ruedas y freno eficaces. En cochecitos, sillas de paseo y parques plegables, los mecanismos de plegado y las ruedas deben disponer de bloqueos seguros para evitar cierres accidentales o desplazamientos involuntarios.

Una cuna segura.

La revista Hola nos habla sobre en qué nos debemos fijar para preparar una cuna que sea segura para nuestro bebé.

Para garantizar un descanso seguro, la cuna del bebé debe reunir una serie de características que minimicen cualquier riesgo durante el sueño. No basta con prestar atención a los objetos que se colocan en su interior, sino que la propia estructura debe estar diseñada para proteger al niño. Los barrotes, por ejemplo, deben mantener una separación adecuada que evite que el bebé introduzca la cabeza o quede atrapado, y las barandillas han de contar con sistemas de cierre fiables. Los cantos del mueble deben ser redondeados y la estructura firme, sin piezas sueltas o que se puedan desprender.

El colchón es otro elemento clave en la seguridad de la cuna. Debe ser firme, plano y ajustarse perfectamente al perímetro interior, sin dejar huecos en los laterales. Un colchón demasiado blando o mal ajustado aumenta el riesgo de asfixia o de que el bebé quede atrapado entre la superficie de descanso y la cuna. Una ligera inclinación del colchón puede ser útil en casos de reflujo gástrico, siempre que se realice de forma segura y sin elevar al bebé con cojines u otros elementos sueltos.

El interior de la cuna debe mantenerse despejado. Aunque durante años se han utilizado protectores acolchados para cubrir los barrotes, hoy se sabe que pueden interferir en la respiración del bebé. Por este motivo, se recomienda prescindir de ellos, así como de almohadas, peluches o mantas sueltas. Una cuna segura es aquella que ofrece un espacio sencillo, estable y bien diseñado, donde el bebé pueda dormir boca arriba, sobre un colchón firme y sin elementos que supongan un riesgo innecesario.

 

 

 

 

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