Cuando decidí hacerme donante de semen, como es lógico, viví situaciones complejas. Nunca faltan los chistes (es algo con lo que tenemos que convivir), luego llegaron los comentarios éticos (suelen hacerlos gente que de esto tienen poco), y los más ‘peseteros’, es decir, los que piensan que esto se hace por dinero. Yo lo tuve claro desde el primer momento, me hice donante de semen porque quería ayudar a otras personas a poder hacer una familia. Algo tan simple, pero tan especial.

En la actualidad hay más de 600.000 parejas en España que sufren problemas de infertilidad. Cada año se diagnostican 16.000 nuevas parejas con problemas de procreación. En el 30% de los casos es por causas masculinas. Unos datos que ya hablan por sí solos de por qué hay que hacerse donante de semen. Yo sabía que convertirme en donante de semen podría cambiar la situación de todas esas parejas que desean ser padres y se encuentran con un problema de infertilidad masculina.

Los problemas de esterilidad son cada vez más frecuentes. Seguro que conoces a hombres o parejas que se han encontrado en esta situación. Por eso, cuando lo vi anunciando en Internet, no dudé en que yo sería un donante para esas personas que no pueden tener hijos.

En mi primera visita a la clínica Ividono me explicaron que mi donación de semen sería totalmente anónima, rápida y sin tratamiento farmacológico. Además, tengo a mi disposición analíticas que me servirán en el futuro si deseo ser padre.

Mucha gente me preguntaba por la cuestión económica. Es algo triste, pero vivimos en una sociedad marcada por lo económico. En este tipo de donaciones el donante de semen recibe una compensación tal y como establece la Ley española para cubrir posibles molestias, desplazamientos o gastos asociados a la donación de semen.

La donación nunca tendrá carácter lucrativo o comercial. La compensación económica resarcitoria que se pueda fijar sólo podrá compensar estrictamente las molestias físicas y los gastos de desplazamiento y laborales que se puedan derivar de la donación y no podrá suponer incentivo económico para ésta.
Cualquier actividad de publicidad o promoción por parte de centros autorizados que incentive la donación de células y tejidos humanos deberá respetar el carácter altruista de aquélla, no pudiendo, en ningún caso, alentar la donación mediante la oferta de compensaciones o beneficios económicos.
El Ministerio de Sanidad y Consumo, previo informe de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida, fijará periódicamente las condiciones básicas que garanticen el respeto al carácter gratuito de la donación.”

Resuelve dudas

Como te decía, una vez ya en la clínica, conocí al equipo médico, que me explicó paso a paso el procedimiento y aclaró todas tus dudas. La donación de semen es confidencial, anónima y voluntaria. En las primeras dos o tres citas me tomaron muestras de mi esperma, a los cuales se les realizan unas pruebas y analíticas, para confirmar que puedas ser donante. No te preocupes, es un proceso rutinario, y es un mero trámite. Una vez los resultados sean positivos, empecé las citas de donación semanales.

Ahora bien, está bien que sepas algunas cosas. No podrás tener relaciones sexuales los días previos a la donación. Es preciso que la calidad del semen sea máxima y es por ello que te piden que en 3 días no tengas relaciones sexuales. No te preocupes que es un tiempo prudencial y se lleva muy bien. La donación es un ciclo único. Requiere que el donante se comprometa a entregar una muestra de semen a la semana durante un periodo aproximado de 15 a 20 semanas.

No eres infértil

Ah, y que sepas que no ser donante no es síntoma de ser estéril. Ser infértil no tiene nada que ver con no poder ser donante. Si no se puede ser donante es porque algunos de los requerimientos que marca la Ley. El esperma muchas veces es de alta calidad, pero no lo suficiente para los requerimientos de un proceso de fertilidad posterior.

Al final, un proceso más en la vida, pero sabiendo que estás haciendo feliz a una familia. Un gesto que tendría que ser, en mi opinión, casi obligatorio. En tus manos está ayudar. ¿Te animas?

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