El grupo de música Furious Monkey House y la Fundación ANAR han unido sus fuerzas para luchar contra el maltrato infantil, el sexting y el acoso escolar difundiendo el vídeo Run. El grupo está formado por cuatro adolescentes y su profesor de música. Empezaron a tocar juntos en marzo de 2014 y hoy cuentan con un disco en el mercado. Run no deja de cosechar éxitos que ayudan a difundir la música del grupo como altavoz para causas sociales.

La música une a la gente, y si no que se lo digan a Mediaset y a su “Se buscan valientes”, su canción contra el bullying que ahora está tan de moda. Hay miles de canciones que, compuestas para ello o no, se han erigido como himno de una causa. Veamos algunas de ellas:

  • “The Times there are a-changin” de Bob Dylan (1963). Esta canción se convirtió en los años sesenta en la mejor forma de expresar las ganas de cambio que exigía la juventud en las calles.
  • “Sugar Man” de Sixto Rodríguez (1970). Esta canción, que llegó hasta Sudáfrica, se convirtió en un himno de la lucha por la igualdad cuando el apartheid estaba en pleno apogeo.
  • “I want to break free” de Queen (1984) fue todo un referente del movimiento LGTB de los años ochenta y noventa, al igual que “I will Survive”.
  • “I cant´t get no satisfaction” de los Rolling Stone (1965) se convirtió en el himno de toda esa juventud que aspiraba a algo más que universidad, trabajo, boda e hijos, y que se topaba con una realidad que no le gustaba.
  • “Imagine” de Jhon Lennon (1971) fue, y sigue siendo, el himno universal de la paz. Una canción que traspasó fronteras para pedir algo tan bonito, sencillo y manido como que todos nos amemos los unos a los otros.
  • “El miedo va a cambiar de bando” de Los chikos del maíz y Habeas Corpus (2013). La canción del 15M por antonomasia.
  • “Smells like teen spirit” de Nirvana (1991) fue el tema referente de la llamada Generación X, es decir, de los nacidos entre los setenta y principios de los ochenta. Jóvenes que tuvieron que crecer con la primera guerra del golfo, la caída del muro de Berlín, el colapso de la URSS, las reconversiones de la Industria y la crisis llenando las pantallas de sus televisores.

Musicoterapia

Mark Tramo, neuro-científico en la Escuela Médica de Harvard, asegura que “la música está en nuestros genes”, y considera que todos venimos al mundo “con capacidad innata para ella”. Los estudios que se están realizando en la actualidad tratan precisamente de analizar la “biología de la música”, es decir, cómo se relacionan la música y el cerebro, tanto al escucharla como al crearla, al objeto de utilizarla como medida terapéutica. Algo que en los niños está demostrado que funciona a las mil maravillas en diversos casos como: hiperactividad, trastorno de asperger, problemas de conducta, mejora de autoestima, tratamiento de dolores crónicos, e influye positivamente en el estado de ánimo.

Sin embargo, además de las canciones más comerciales, es la música clásica la que más beneficios suele aportar en este tipo de terapias. Dependiendo de lo que se quiera conseguir, el terapeuta trabaja con una obra más o menos rítmica, con más o menos instrumentos o apoteosis, y con más o menos sonidos estridentes.

El problema es que la música clásica, en los jóvenes, no suele calar. No es lo normal ver a un chaval de 13 años escuchando música clásica, y ya no hablo de Beethoven o Mozart, hay nuevos compositores y jóvenes promesas del mundo de la música clásica que innovan constantemente en este sector y que consiguen mezclas impresionantes. Algunos de ellos los podemos encontrar en este estudio de grabación de música clásica, Orpheus Classical, uno de los pocos y mejores sellos discográficos de música clásica actuales.

Pero, obviamente, antes de hablar de terapias debemos de hablar de denuncias. Si sufres maltrato o conoces a alguien que lo sufra, llama al 900 20 20 10, el teléfono de ayuda a niños y adolescentes o, también puedes ponerte en contacto con maltratoinfantil.net para pedir asesoramiento. No estás sól@, hay miles de especialistas y profesionales dispuestos a ayudarte: policía, abogados, psicólogos, terapeutas, asistentes sociales, médicos, etc. Extiende tu mano, ellos la tomarán y te ayudarán a luchar contra el maltrato en todas sus formas.

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