La Edad Media es ese periodo de tiempo que abarca ente el siglo V y el XV. Convencionalmente, su inicio es situado en el año 476 con la caída del Imperio romano de Occidente y su fin en 1492 con el descubrimiento de América,​ o en 1453 con la caída del Imperio bizantino, fecha que tiene la singularidad de coincidir con la invención de la imprenta —publicación de la Biblia de Gutenberg— y con el fin de la guerra de los Cien Años. Pero claro, diez siglos dan para mucho, por lo tanto es lógico que este periodo de tiempo haya servido de mucha influencia en el futuro.

Aunque para muchos es la historia más negra de la historia, por eso de las guerras entre países, la Inquisición, etc, es cierto que hablamos de uno de los periodos más interesantes, o eso a mí al menos me lo parece. Son muchos los aspectos que derivan de la Edad Media que está hoy vigente en nuestra sociedad. Solo hay que ver la televisión y la literatura para comprobarlo.

Los pilares de la Tierra –que sigue siendo líder en las librerías–, pasando por el videojuego Assassin’s creed… la edad media está de moda. ¿Por qué nos gusta tanto? Yo coincidió en las palabras que escuché  a José Enrique Ruiz-Domènec, catedrático de Historia Medieval en la Universitat Autònoma de Barcelona y colaborador de varias publicaciones especializadas. El decía que para los europeos,” la edad media es su western, y por tanto el espacio temporal donde remitimos nuestras leyendas y obsesiones, como el cine de Hollywood las proyectó en el Salvaje Oeste”. Pero no sólo eso, sino que creo que en muchos aspectos seguimos viviendo en la edad media, como dice cada vez que tiene ocasión Jacques Le Goff, uno de los más brillantes expertos en el medievo. La ciudad, la universidad, nuestro concepto de búsqueda del conocimiento, nuestra vida cotidiana: todo esto nació en la edad media. Y aún sigue muy presente.

Solo hay que ir a los pueblos para comprobar cómo están de moda los mercados medievales. Yo creo que esa es la esencia del Medievo. Allí se puede ver buena gente, oficios variados. Las autoridades municipales velaban por que la calidad de los productos que se vendían fuera buena (dentro de sus posibilidades) y en ciudades alejadas de la costa como París exigían que el pescado fresco que no se hubiera vendido en una jornada fuera desechado para evitar problemas. Los gremios especializados se aglutinaban en ciertas calles, de las que en muchas ocasiones nos ha quedado el nombre en el callejero y podían vender sus productos directamente en sus talleres. Por eso da gusto visitar los mercados que se hacen en los pueblos, en el mío siempre organizo uno, donde con la imaginación de la gente y gracias a los disfraces, complementos y detalles que encontramos en Eviltailors podemos hacer un evento muy parecido a la realidad.

Arquitectura

El gran monasterio cisterciense, el templo románico, la catedral gótica, la iglesia visigoda, la basílica bizantina, la mezquita abbasí, el templo khmer, el palacio nazarí, el edificio gótico de una lonja, de un ayuntamiento, de un hospital, la procesión religiosa o cívica, la gran mayoría de festejos populares: todo ello nos habla de una época lejana en el tiempo pero próxima en el vivir cotidiano.

Pensamiento

El enfrentamiento de concepciones religiosas antagónicas fue causa de numerosas guerras, pero también, al ver que no se podían aniquilar, dio origen a centros en donde cohabitaron diversas culturas y religiones en una muestra de respetuosa y forzada convivencia.

Lamentablemente, quizás por las películas, tendemos a creer que el medievo sólo fue una época oscura de barbarie, ignorancia y superstición, mazmorras, enfermedades y suciedad, pero ya puedes comprobar que no fue así. Y sobre todo hay que huir de los tópicos. Fíjate que en toda la edad media no se quemaron más de treinta o cuarenta personas, la auténtica quema de brujas no comienza hasta el siglo XVII, pero parece que cuando asocias una imagen con esta época, es la de quema de brujas. ¿Verdad?

Como puedes ver, mil años en que el hombre de la época salió como pudo de los numerosos problemas que tuvo, más o menos como el hombre de hoy, pero que a pesar de todo nos dejó una serie de obras de arte, de pensamiento e instituciones como la Universidad, el Parlamento, la Banca y un largo etcétera. Afortunadamente son muchos los escritores y directores que intentan desmitificar el medievo y también reivindican la gran herencia que nos dejó. Porque seguimos siendo, en el fondo, medievales.

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