Que la estética vende es algo obvio y, por ende, invertir en este sector puede augurar una buena racha de éxito. Ahora bien, hay que tener bien claro en qué se invierte, por qué, y qué se quiere conseguir con ello. Y es que todo este tema puede llegar a ser muy controvertido. ¿Es ético lucrarse vendiendo pastillas que aseguran la pérdida de peso? Hay quien opina que esto es relativo y quien lo denuncia directamente, pero ¿por qué?

Por un lado debemos diferenciar la ética de la moralidad. Hay pastillas, que normalmente llevan cafeína y chitosán, que si se toman siguiendo las instrucciones del fabricante no conllevan ningún riesgo para nuestra salud pero que muy poco hacen contra la grasa abdominal de nuestro cuerpo. Por ende, a pesar de que no provocan daños, tampoco cumplen esa promesa de adelgazamiento rápido y sin ejercicio, pero miles de hombres y mujeres siguen comprándolas, casi siempre online, para probar su “efecto milagroso” que, por supuesto, no existe.

Por tanto ¿es legal vender pastillas de chitosán y cafeína u otros componentes naturales? Sí, si cumplen las medidas y regulación de la Unión Europea es totalmente legal. Pero ¿es ético?

También podríamos decir que lo ético o no ético puede ser muy subjetivo, ya que va muy ligado a la moralidad de cada uno. Sin embargo, lo que es lógico es pensar que la diferencia entre el mal y el bien es bastante obvia y, por ende, aunque se sepa que algo es legal, que no hace daño y que puede incluso beneficiar tu organismo gracias a vitaminas y otros nutrientes, eso no significa que la típica coletilla “quema grasas” sea cierta y, si no es cierta, estamos vendiendo una mentira.

Del mismo modo, aquellas clínicas especializadas que ayudan a perder peso a jovencitas que ya se encuentran en su peso óptimo son igual de amorales que los que venden esas pastilals por Internet pero, al menos hoy por hoy, tampoco es ilegal.

Si eres médico y no pones en riesgo la salud de tus pacientes puedes ayudarles a adelgazar, así de simple, aunque la persona en cuestión mida 1,60 y pese 55 kilogramos. Luego, si por culpa de esa obsesión acaba mostrando desórdenes alimenticios es problema de otro cantal.

Verse guapa no es malo

Ahora bien, ¿significa eso que si queremos dormir tranquilos debemos desechar trabajar en el mundo de la estética? No, para nada. Querer vernos mejor a nosotros mismos frente al espejo puede ser algo muy positivo para nuestra autoestima, incluso para nuestras relaciones sociales, así que debemos tener claro que una cosa es rozar el límite del bien y el mal y otra cosa es contar con un negocio de estética que ofrece un servicio saludable a todos sus clientes.

Hemos hablado con S. Estetic, empresa líder en el alquiler de aparatología estética en Barcelona, y nos han confirmado que la mayoría de sus clientes obtienen grandes beneficios de su trabajo al tiempo que consiguen mejorar el estado de ánimo de muchos hombres y mujeres.

“Cuando trabajas en este sector” nos asegura Ana María Valls “es fácil sentirte bien si haces tu trabajo correctamente porque tus clientes vuelven a contarte lo bien que les ha ido el tratamiento, los resultados que han conseguido y cómo se sienten ahora. Eso hace que tú vayas “hinchada” a casa al terminar la jornada porque, no sólo has ganado dinero, sino que te agradecen el trabajo que haces”.

Vernos bien, estas a gusto con nosotros mismos, puede llevarnos a un estado anímico perfecto. No obstante, hay quien tacha esta situación de obsesión en algunos casos. Según las estadísticas, casi el 50% de la población femenina se preocupa diariamente por su aspecto físico en Méjico.. En Brasil, el 61% de las personas creen que el factor más importante para el éxito social es verse bien físicamente y en nuestro país esa cifra se eleva casi al 75%.  Interesante ¿verdad? Sobre todo teniendo en cuenta que no hace demasiados años no éramos un país demasiado narcisista.

Pero todo es cuestión de equilibrio. Ninguna obsesión, así como ningún extremo, es bueno. En el centro es donde encontraremos el equilibrio que nos mantendrá cuerdos y guapos ¿o no?

Deja un comentario