Hoy toca hablar de calzado infantil. Esto que a priori aparentemente no debe suponernos demasiados problemas a la hora de elegir un par de zapatos es una cuestión muy importante en el crecimiento y desarrollo de los más pequeños por lo que tenemos que hacer una elección cuidada.

El calzado para niños es algo muy recurrente a la hora de regalar. Hay todo tipo de zapatos, con formas y colores, auténticas monerías, pero la realidad es que la mayoría de ellos no responden a lo que debería ser un buen calzado infantil. Por mucho que a la abuela se le antoje comprar unas sandalias o botitas monísimas para su nieto o nieta, no debemos dar rienda suelta a esa costumbre que tenemos de comprar sin control. La elección del zapato infantil merece toda una reflexión pues de ello depende un correcto desarrollo del pie de los niños y en consecuencia su manera de andar, es por ello que cojamos a la abuela de la mano y vayamos a una tienda especializada donde nos aconsejen lo mejor para los pequeños dependiendo de la edad que tengan.

La elección de un buen calzado requiere de detenimiento

Para empezar tenemos que tener claro que los zapatos son una prenda de vestir, pero que al principio, cuando se trata de bebés, sirven más para proteger del frío y de posibles traumatismos que de otra cosa, no son indispensables por lo que si no van a pasar frío pueden estar perfectamente descalzos. Además, otra cosa que nos señalan los pediatras es que el pie del niño es hiperlaxo, osea, que tiene las articulaciones muy blandas, cosa que normalmente dura hasta los 3 años.

Más o menos los niños empiezan a caminar entre los 12-15 meses, y algo de lo que os habréis dando cuenta es de que tienen los pies muy regordetes pues todavía no han desarrollado el arco plantar, por lo que a la hora de elegir los zapatos hay que elegir aquellos que no tengas que forzarlos para ponérselos, ha de entrar el pie ligeramente evitando la opresión.

Es a partir de los 3 años, aproximadamente, cuando el niño comienza a desarrollar la musculatura y esto favorece la formación del puente en la planta del pie. Para favorecer este desarrollo del pie del niño los pediatras nos recomiendan que los zapatos sean ligeros y bajos, dejando el tobillo libre para que pueda moverse sin restricción; que la parte delantera tenga forma cuadrada y ancha para que los dedos puedan moverse libremente y que sobre 1 o 1’5 cm entre el dedo gordo y la punta del zapato ya que de no ser así puede provocarle al niño problemas en los dedos de los pies como uñas encarnadas, dedos de martillo, callos y juanetes; la suela, elemento muy importante, debe ser un material  que evite que el niño resbale  y flexible que ejercite de esta manera la musculatura del pie; el material debe resultar transpirable como cuero o lona y que no provoque rozaduras en la piel del niño para evitar heridas, eczemas y sobreinfección por hongos ya que los pies de los niños sudan mucho; y por último pero no menos importantes, zapatos fáciles de poner y quitar para favorecer la autonomía del niño.

A la hora de elegir el tipo de zapato cualquiera de ellos en principio es válido siempre que cumpla los requisitos anteriores, zapatos, sandalias cerradas, zapatillas deportivas… pero en éste último caso conviene que solo las utilizara para hacer deporte  y se cambiaran los calcetines y zapatos después de hacer ejercicio para mantener los pies secos.

Ojo con heredar los zapatos, no es nada recomendable

Desde Piesitos, a la hora de comprar zapatos, nos recomiendan que revisemos periódicamente el tamaño del zapato ya que a esas edades el pie crece rápidamente y puede cambiar de número en tan solo 3 meses. Además hacen hincapié en que no es bueno aprovechar los zapatos de otro niño pues el calzado se amolda a cada pie en particular. Como especialistas en calzado infantil señalan que los zapatos deben probarse en los dos pies para que resulten cómodos desde el primer momento y siempre comprarlos por la tarde ya que el volumen del pie por la mañana es menor.

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