A veces, es complicado obtener y garantizar una mínima calidad de vida. Los motivos por los que esto es así pueden llegar a ser de lo más variopintos y la verdad es que pueden ser la causa de nuestra infelicidad en múltiples ocasiones. Esa infelicidad puede llegar a ser la consecuencia de una desgracia de índole personal, algo relacionado con el trabajo o, simplemente, tener que ver con algo como lo es nuestra vivienda, que influye muchísimo en lo que tiene que ver con nuestra comodidad y rutina diaria. En efecto, muchas personas no son felices a causa de cuestiones ligadas a su lugar de residencia.

En este orden de cosas, resulta evidente que siempre tendremos más posibilidades de ser felices en una vivienda grande que en otra pequeña. Sin embargo, la localización exacta en la que se encuentra nuestro piso o casa también tiene una importancia bastante grande. No es lo mismo vivir en el centro de una ciudad que en las afueras. Y es que en un piso de la periferia se puede ser más feliz que en un chalet ubicado en el centro de una ciudad (cosa que, por cierto, no suele ser habitual, usamos el ejemplo para ilustrar la situación).

Uno de los lugares más complicados para vivir es, sin duda alguna, el que tiene que ver con hacerlo cerca de una carretera, y mucho más si se trata de una autopista. Este tipo de vías generan problemas que terminan siendo de una tremenda molestia para una persona y su familia y, sobre todo, tienen que ver con el ruido que se genera en este tipo de lugares. Y es que las personas que residen cerca de este tipo de sitios saben bien lo mal que se puede llegar a pasar en contextos como estos.

Una noticia que fue publicada en el diario El Economista informaba de que una ciudad como lo es Madrid superaba en un 27% los límites de contaminación acústica por las noches, algo que pone de manifiesto los problemas que están relacionados con este asunto en la capital de España y que, desde luego, no son ignorados por nadie. Es cierto que toda la ciudad los sufre, pero las personas que residen cerca de las principales vías de acceso a Madrid son las más afectadas por este tipo de asuntos. Y es que no es para menos.

Valga como prueba de lo que apuntamos lo que decía una noticia publicada en la página web de la agencia de noticias Europa Press. En ella, se hacía referencia a que el tráfico es el causante de más de 80% de la contaminación acústica que se genera en la ciudad de Madrid, lo que coloca a los medios de transporte como el principal problema para el descanso auditivo de los habitantes de este tipo de urbes. Además, la noticia apunta que el tráfico es uno de los problemas más graves para nuestra salud, haciendo referencia en este punto a lo que tiene que ver con el efecto contaminante del petróleo o la gasolina.

Favorecer el aislamiento acústico de las viviendas se ha convertido en una de las tendencias más potentes en lo que respecta al hogar y no nos extraña en absoluto. Son muchas las personas que, en el interior de sus propias viviendas, sufren los efectos de la contaminación acústica y tienen que poner todos los medios a su alcance para evitarlos. Los trabajadores de Replus, una entidad especializada en la fabricación de ventanas cuyas principales propiedades tienen que ver con el fortalecimiento de ese aislamiento, nos han comentado que han sido muchas las familias que les han solicitado este tipo de productos en aras de mejorar en lo que tiene que ver con su calidad de vida.

El aislamiento también es importante en materia térmica

No cabe la menor duda de que no todo lo que tiene que ver con aislamiento tiene que ver con el sonido. El aislamiento térmico también juega un papel trascendental en lo que respecta a la comodidad de las familias. Sobre todo en los meses más crudos del invierno y los más difíciles del verano, en los que, en el centro de la Península, hacemos frente a temperaturas extremas que pueden llegar a jugar una mala pasada para nuestra salud y la de los nuestros.

Desde luego, es evidente que conservar la salud es algo imprescindible para todas las personas y que debe ser una prioridad absoluta. No somos inmunes ante los problemas que presentan nuestras ciudades ante todos los tipos habidos y por haber de contaminación, así que tenemos que tomar la iniciativa para protegernos. Nadie lo va a hacer por nosotros y la verdad es que apostar por el aislamiento que nos proporciona un objeto tan clásico y conocido como lo es la ventana puede llegar a resultar de una utilidad tremenda.

 

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