Nueva normalidad. Eso es lo que nos espera a partir de ahora en el mundo. El coronavirus ha logrado cambiarlo todo. Y lo que parece es que ha venido para quedarse. Hay que aprender a convivir con el virus, pero sabiendo que no podemos cambiar nuestros hábitos. ¿Cómo explicarlo? Tenemos que ser nosotros mismos, siendo libres pero tomando precauciones. Ya se sabe que la libertad no la regalan y hay que ganársela a base de esfuerzo.

Algo tan cotidiano como es el ir al dentista, a partir de ahora será diferente. Hay que recordar que las clínicas echaron el cierre al decretarse el estado de alarma. Muchas, de hecho, cedieron todo su material (mascarillas y guantes) al personal sanitario de los hospitales. Sin embargo, otras lo que hicieron es abrir solo para emergencias. El cliente hacía la llamada, y el profesional le decía si necesitaba ir o no. Ahora ya pueden ir todos.

El protocolo

Ahora bien, lo que hay que hacer es un protocolo. Tras descartar que el paciente tiene cualquier síntoma compatible con el coronavirus, la clínica fija la cita y le indica que debe acudir puntual para evitar que se acumulen muchas personas en el centro médico. Y es que ya no olvidó eso de pasar a la sala de espera. Por lo tanto olvídate de leer el periódico o las revistas del corazón. Ahora entrarás directamente.

Al llegar, la profesional que allí esté te controlará la temperatura con un termómetro infrarrojo. Además debes limpiarte las manos con gel hidroalcohólico; en algunos casos se te dan unas calzas y, en caso de que tenga que estar en la sala de espera, siempre con aforo limitado y sin revistas o folletos, lo hará guardando la distancia de seguridad. Eso ocurrirá en algunas clínicas donde haya espacio de sobra.

El presidente del Consejo General de Dentistas, el Dr. Óscar Castro Reino, recuerda que las clínicas dentales son espacios saludables y que los pacientes no deben tener miedo a contagiarse en el dentista: “Los odontólogos siempre trabajamos bajo unos protocolos muy estrictos de asepsia y protección en nuestras consultas, por lo que los pacientes pueden sentirse seguros en nuestras clínicas. Estamos acostumbrados a realizar tratamientos a pacientes que sufren enfermedades infectocontagiosas como la hepatitis o el VIH llevando a cabo todas las medidas de seguridad necesarias para que no haya riesgos de contagio y así vamos a hacerlo también para evitar la transmisión del coronavirus.”

Plan estratégico

El responsable de la clínica debe asegurarse de la implantación de los nuevos protocolos en su clínica, así como del adecuado grado de conocimientos que sobre los mismos tiene el personal bajo su responsabilidad. Estas son las medidas que han puesto en marcha en la clínica dental Vidal Alfaro.

  • Debe acudir a la clínica sólo sin acompañante (a no ser que se trate de un menor o persona con necesidad de ayuda, en cuyo caso se aceptará a un único acompañante).
  • Debe retirarse pulseras, collares o pendientes al haberse demostrado que el coronavirus permanece sobre superficies metálicas durante horas.
  • Debe evitar traer bolsas. El móvil debe de estar guardado y no usarlo en la clínica.
  • Debe llegar a la hora pactada (no mucho antes para evitar esperas innecesarias)
  • Debe saber que, al llegar a la clínica se le dará una serie de instrucciones y se le pedirá que se frote las manos con un gel hidroalcohólico durante 20 segundos.
  • Debe conocer que, en el hipotético caso de cruzarse con otro paciente en la consulta, debe mantener una distancia de al menos 2 metros.
  • Debe ser informado de la conveniencia de abonar preferentemente con tarjeta y no en efectivo (menor probabilidad de contaminación viral

Siempre que sea viable, se recomienda colocar una pantalla de metacrilato en la zona de recepción de los pacientes y señalizar con una línea claramente visible un espacio de seguridad de aproximadamente 1,5 metros hasta el mostrador de recepción

En la entrada de la clínica se recomienda colocar algún sistema eficaz para limpieza previa de los zapatos (suele usarse el hipoclorito sódico como desinfectante)

La persona que se encuentre en recepción debe llevar mascarilla quirúrgica y si es posible, gafas.

Nada más entrar a las zonas comunes de la clínica, se le tomará la temperatura mediante termómetro de infrarrojos (a distancia), y se le ofrecerá una dosis de gel hidroalcohólico (comprobar que lleve nº de registro de AEMPS) para que se desinfecte las manos durante 20 segundos (frotándose bien las palmas de las manos y entre los dedos).

Algunos protocolos recomiendan ofrecer una mascarilla quirúrgica al paciente (si no la lleva puesta), la cual se retirará exclusivamente cuando esté en el área clínica.

Entregar gorro al paciente.  Se le pedirá que se siente en la sala de espera y evite deambular por la clínica hasta que sea llamado.

Si en la clínica se atienden niños y adultos, es conveniente diferenciar horarios para unos y para otros.

En la sala de espera

  • Retirar todo tipo de revistas, libros, folletos informativos, posibles juegos de mesa, etc. Se ha comprobado que el coronavirus puede permanecer activo encima de papel y cartón durante 24 horas.  – Retirar el mando del televisor de la sala de espera.
  • Retirar sillas al objeto de mantener las mínimas posibles y siempre guardando un espacio de seguridad de al menos 2 metros entre una y otra.
  • Evitar sillas tapizadas y preferirlas de un material de fácil limpieza y desinfección. – Intentar dejar la sala de espera lo más despejada posible (eliminar floreros, posible cafetera, mesitas innecesarias, etc.). –

Desde este artículo queremos lanzar un mensaje de tranquilidad y animar a todas las personas a que reanuden de una forma normalizada su visita al dentista. Los dentistas son un gremio que de siempre ha mantenido las medidas de seguridad, pero ahora más que nunca. Vigilar la salud bucodental es muy importante y más en la situación que nos encontramos como siempre, los métodos de diagnóstico más avanzados, las técnicas de tratamiento más novedosas y una preocupación constante por el bienestar.

Ahora ya has visto que en las clínicas dentales sigue siendo muy seguro la visita que hagamos.

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