dibujar

Si ilustras, prueba estilo diferentes

Él empezó a dibujar desde pequeño, y lo hacía con bolígrafos. No lo hacía con lápiz para borrar si se equivocaba: él iba a boli, así que tenía que tener mucha más precisión de la cuenta porque no podía deshacer. No sabe por qué lo hacía así, él siempre ha ido a contracorriente… pero, en el tema de la ilustración, es un poco indeciso.

Ha pasado del bolígrafo al lápiz, del lápiz a las acuarelas… y de las acuarelas a la tableta gráfica. Pero existe un sinfín de posibilidades en el mundo de la ilustración que da miedo. Yo esto no lo sabía, pero es que mi cuñada, su hermana, también es ilustradora, y ella sí que prueba mil cosas diferentes al hacer dibujos. Le gusta descubrir métodos y estilos nuevos. Un día fui a su casa y la vi dibujando con café. ¡Con café! Bueno, pues le quedó un dibujo maravilloso, tanto que le pedí que me hiciera uno así. Fue genial.

Y le dije a mi marido que por qué no probaba cosas diferentes, que seguro que descubriría un montón de técnicas que ni siquiera sabe que existen. Por eso investigué qué cosas hay, y ahora, si tú eres ilustrador, te las digo a ti.

Acuarela, que es casi la primera técnica por la que empezó mi marido

He aprendido mucho observando a mi marido usar la acuarela, porque para mí no son más que colores y pintura, todo parece lo mismo. Pero en realidad, si te fijas bien, no lo es. La acuarela, por ejemplo, necesita un papel de gramaje grueso y agua, porque es el tipo de técnica que tiene.

Es decir, que, si el papel es de gramaje fino, o bien se va a arrugar muchísimo, o incluso se va a romper, porque no va a soportar el agua que le vas a poner encima y se va a estropear. Por eso necesita un gramaje especial, no por la pintura, sino por el agua. La cosa es que esta técnica necesita agua para conseguir el tipo de textura y color que quieras: cuanta más agua le eches, más transparente se va a quedar el color. Es increíble, he visto usarla a mi marido y a mi cuñada, y los dibujos les quedan chulísimos.

El problema de este tipo de pintura es que es muchísimo más difícil corregir los errores. No vas a poder coger blanco y taparlo como si fuese típex, ni siquiera vas a poder usar una goma de borrar. La cosa es que, para corregir los errores, vas a tener que jugar con la pintura, con los claros y oscuros por encima, hasta conseguir tapar lo que has hecho para dibujar finalmente lo que querías conseguir. Por eso la acuarela es tan difícil de manejar: no solo por el agua, que ya de por sí es algo complicado, sino porque, encima, eliminar errores es súper difíciles.

Este tipo de pintura la usan mucho los ilustradores porque queda muy chula en los lienzos. Hacen paisajes súper bonitos y preciosos que, con otro tipo de pintura, no quedarían igual. Le dan un toque realista y precioso que es muy difícil de conseguir con otro tipo de material.

Si solo usas lápices de colores o rotuladores, te animo a probarla. También hay lápices acuarelables, por si no te gustan tanto los pinceles: es como usar pintura, pero con lápices. Solo tienes que echarle agua al color pintado para conseguir la técnica de acuarela en el lienzo. Es un truquito que aprendimos gracias a mi cuñada, que los usa muchísimo.

Carboncillo, un estilo que queda súper chulo si sabes cómo usarlo

Reconozco que esta es la técnica que más me gusta a mí, porque, aunque solo sean dibujos en blanco y negro, el conjunto de luces y sombras que se consigue es espectacular. Yo, por ejemplo, que soy escritora de fantasía épica, valoro muchísimo los dibujos con carboncillo para mis libros porque me dan un toque tenebroso y oscuro que me viene que ni pintado, nunca mejor dicho, porque mi fantasía no es normal, es fantasía oscura. Así que ese tipo de estilo le viene maravillosamente bien.

Para usar el carboncillo tienes que ser un maestro de las profundidades, porque, como solo usas el negro —o el blanco, porque también hay carboncillo blanco—, tienes que saber jugar muy bien con las luces y las sombras, y con la profundidad y distancia de los elementos del dibujo.

Reconozco que, además de ser una de las técnicas que más me gusta, a mí me parece la más complicada de utilizar, porque lo veo súper difícil. A ver, yo no sé dibujar, lo reconozco, pero cuando veo a mi marido emplear el carboncillo, me parece magistral ver cómo, con un solo color y con el difuminado del carboncillo, consigue paisajes increíbles. ¿Cómo puede hacer eso con un solo color? A mí me vuela la cabeza cada vez que lo veo.

Me parece un elemento súper interesante de probar como ilustrador, si nunca lo has usado. Los profesionales de Arte Spray, tienda tanto física como online que proporciona todo tipo de productos de bellas artes, manualidades, pintura decorativa, pintura industrial, resinas… me comentaron que es bueno saber que los carboncillos también tienen distintos tipos de gramaje para conseguir tonos más o menos oscuros, así que es una buena forma de practicar la profundidad si no sabes cómo hacerlo. Así que ya sabes: si nunca lo has probado, quizás es hora de empezar a hacerlo. ¿Y si descubres una técnica que jamás habías usado pero que se te da genial?

Café, que sé que te ha dado curiosidad cuando te lo comenté al principio

¿Sabes cómo descubrí que mi cuñada usaba café para sus ilustraciones? Muy sencillo: como te comenté antes, soy escritora de fantasía épica, y una de las cosas que nos caracteriza es que creamos mundos de todo tipo de formas y colores para nuestras historias, a lo Señor de los Anillos. Yo, por ejemplo, en mi saga, he creado todo un worldbuilding de un mundo de fantasía: su teología, su cultura, sus razas, sus divisiones territoriales, su cronología histórica… vamos, un trabajazo que me ha llevado 20 largos años.

Nosotros, los escritores, tenemos esto muy metido en la cabeza, pero cuando alguien lo lee, tiene que verlo. Y, para eso, usamos los mapas de fantasía. Los ponemos al principio o al final de nuestro libro, y así el lector puede echarles un ojo cada vez que lo necesite para no perderse mientras lee. Y a mí se me ocurrió la extraordinaria idea de pedirle a mi cuñada que me hiciera el mapa de mi mundo. Todo un acierto, si soy sincera. Ella solo me preguntó: “¿Cómo lo quieres? ¿Qué estilo necesitas?”. Y yo le dije: “Hazlo diferente, que estoy harta de lo cotidiano”.

Y eso hizo: ¡magia! Preparó diferentes tipos de café, los mezcló, cogió un lienzo… y me creó un maravilloso mundo de fantasía usando diferentes tonos de café para darle más profundidad. Las montañas las hacía más oscuras, los bosques intermedios, los mares más claros… Al final, creó un mundo de fantasía con tonos marrones y diferentes claroscuros que, una vez agregado al libro, le dio un toque de identidad propio que nadie ha conseguido jamás. Te reto a que abras un libro de fantasía: vas a ver que el mapa es igual al que has visto en mil sitios distintos. Pero el mío no, porque está hecho con CAFÉ.

A ver, yo no voy a darte tips ni te voy a decir cómo se hace un dibujo con café, porque NO tengo ni idea… pero te invito a que investigues, a que mires vídeos, a que pruebes… y a que descubras otra técnica diferente. Quién sabe, quizás descubres que el café no solo sirve para beberlo.

Tinta china, algo que pocos se atreven a usar

¿Alguna vez has visto un cuadro oriental, de esos que parecen salirse del propio papel? Ellos tienen un estilo de dibujo que me encanta y que, a la vez, me parece súper complicado de utilizar. Y no solo usan papel, incluso dibujan en tela. Con unas tintas que quedan súper bien. Son esas tintas chinas que se usan incluso para escribir con pinceles, pero reconozco que en las ilustraciones quedan sensacionales.

Si no has visto nunca un cuadro hecho con ese tipo de pinturas, deja de leer ahora mismo, ve al buscador y pon: “Ilustraciones hechas con tinta china”. Luego, cuando las hayas visto, vuelve y sigue leyendo, que todavía no hemos terminado de hablar. ¿Ya estás aquí de nuevo?

Bueno, yo pensé en decirle a mi esposo que lo probase tras trabajar un par de meses en un restaurante chino como camarera. Allí conocí a un chico japonés que hacía ilustraciones con tinta china y, un día, mientras hablábamos precisamente de que él dibujaba y de que mi esposo también es ilustrador, me enseñó sus creaciones. Yo me quedé a cuadros, porque eran chulísimas y jamás había visto ilustraciones así. Él me explicó que estaban hechas con tinta china y que es una forma muy complicada de dibujar porque, en un momento, se te puede estropear todo el dibujo si te pasas con la tinta. Me explicó que incluso había tenido que recibir clases de dibujo con tinta china porque era algo que nunca había probado, pero que le apetecía muchísimo aprender. Y oye, ni tan mal.

Yo primero se lo comenté a mi esposo, y luego un día me planté en casa con un kit de tinta china y pinceles especiales. Ni siquiera le di la opción de pensárselo, y creo que hice bien, porque le gustó mucho y lo prueba de vez en cuando. Haz tú lo mismo, quizás descubres un nuevo arte.

No uses la IA… contrata a un ilustrador

Desde que existe la IA, la ilustración está en peligro. Que tú puedas entrar en una IA y pedirle que te haga tal o cual dibujo con el estilo que quieras está poniendo en serio riesgo el trabajo de estos profesionales que se dedican a la ilustración. Las imágenes hechas con IA están por todas partes, invadiéndolo todo: libros, publicidad, marketing… Es horrible ir por la calle, asomarte a una juguetería y ver IA incluso en los cartones que contienen los juguetes.

Estas personas que hacen su trabajo con las manos pasan horas y horas creando sus proyectos, y se les valora muy poco. Si ya se les valoraba poco antes, ahora que cualquiera puede tener el dibujo que desee gracias a la IA gratis y en un momento, imagínate. La IA está acabando con el arte. Antes los ilustradores trabajaban para desarrolladoras de videojuegos, jugueterías, marketing, libros… en todo tipo de sectores, incluso haciendo películas, esas que tú disfrutas tanto. Ahora, con tanta IA, la gente ya no recurre a sus servicios: entran directamente, le piden lo que quieran y ala, en un segundo lo tienen.

¿Sabes que la IA no es más que un contenedor de información de TODA la red? No genera contenido propio, LO ROBA. Eso quiere decir que, cuando le pides a la IA un paisaje de montañas, no te crea montañas propias: va a sus archivos, coge 50.000 montañas, las mezcla y te crea una nueva. Algunas de esas imágenes pueden tener derechos de autor y tú haberlas usado para un libro. No estás consiguiendo contenido propio y original gracias a la IA, la estás ROBANDO. Y eso es válido para todo: ilustraciones, escritos… TODO lo que hagas con IA está sacado del trabajo de otros artistas. Si valoras UN POCO aunque sea el mundo artístico… no la uses, y contrata a alguien que haga ilustraciones propias y reales.

Ya no solo por respeto hacia ellos… sino hacia ti mismo. Que puedas ver esa ilustración en tu libro, en tu pared o donde sea, y decir: “Mira lo que me ha hecho este pedazo de artista”. Y no: “Mira lo que me ha hecho la IA…”. Tengamos un poco de conciencia social, por favor.

Al final, todo consiste en entender bien el material con el que trabajas. No es lo mismo usar acuarela, carboncillo, tinta china o café, porque cada técnica reacciona de una manera distinta y exige una forma concreta de aplicarla. Incluso fuera del mundo de la ilustración pasa algo parecido: no se eligen igual unas pinturas, unos barnices o unos productos para limpiar suelo hidráulico, porque cada superficie necesita un cuidado diferente.

No te estanques siempre en lo mismo, prueba estilos diferentes

Bueno, te he soltado todo esto para que sepas que no solo existen los lápices de colores y la pintura de acuarela, sino que hay tantos estilos diferentes de pintura como creatividad tengas tú. Ni siquiera tienes que usar lo mismo que todos, puedes pintar con lo que quieras, como mi cuñada con el café. Aquí lo que cuenta es la creatividad.

Si funciona, genial. Si no, pues oye, algo que te llevas. Pero experimenta, prueba cosas nuevas y diferentes, que seguro que descubres otro estilo nuevo que te encanta.

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