“Lo reconozco. Usé ortodoncia con brackets”. Algo que en estos tiempos que corren es tan habitual, hace años se convertía en algo que había que ocultar. Y es que los tratamientos y los materiales con las que ahora se hacen estos aparatos (así se llamaba antes), poco o nada, tienen que ver con los que había hace años. Ahora es hasta motivo de felicidad, pero antes no era así. Ahora aprovecho la oportunidad que me brinda LRG Magazine para narrar mi historia con ortodoncia de brackets.

Qué es la ortodoncia

La Ortodoncia con brackets es, sin duda, el sistema fijo más conocido para alinear la sonrisa. Como te decía, a pesar de que, históricamente, los brackets metálicos han sido el procedimiento más utilizado, en los últimos años, se han desarrollado otras variedades, que responden a las demandas estéticas y cotidianas de los pacientes. Algo que ha permitido que nadie tema por ponerse esos alambres en la boca. En mi caso, visité la clínica dental Smile Me donde me dieron mucha tranquilidad desde el primer día. Allí cuentan con expertos en tratamientos de ortodoncia, tanto con brackets metálicos, como estéticos de zafiro y autoligables. Y es que como te puedes dar cuenta, esto ha cambiado mucho.

Los brackets más tradicionales

En mi caso, mis brackets eran unas pequeñas piezas, hechas con metal, (también se pueden hacer con porcelana o zafiro), que iban unidas mediante arcos. Y tienen su base sobre la superficie de las piezas dentales. Estos arcos se notan como ejercen presión sobre los dientes, precisamente, a través de los brackets. De esta manera, se consiguen pequeños movimientos que, con el tiempo, permiten situar los dientes en una posición adecuada en la arcada. Es curioso como vas notando que los dientes se mueven poco a poco. Estas son las principales ventajas que encontré durante los 18 meses que los tuve.

  • Sin duda, son una alternativa efectiva para corregir las malposiciones dentarias y los problemas maloclusivos.
  • Presentan una gran resistencia, me dijeron que viene muy bien para los niños ante posibles golpes.
  • Si se desprenden, pueden cementarse en más de una ocasión. Y por suerte, aunque al principio es un engorro, es algo que se puede corregir rápidamente.
  • Pueden utilizarse gomas de colores, algo que suele gustar a los más pequeños. En mi caso, elegí mi color favorito, el azul.

A pesar de lo que se acostumbra a pensar, son fáciles de limpiar. Y lo digo por experiencia, ya que por mi profesión tengo que pasar tiempo fuera de casa, y comer, por lo tanto no siempre puedo tener a mano el material.

Los brackets más estéticos

En mi caso la apuesta fue para los brackets más tradicionales. Cuestan algo más, pero son más efectivos y sobre todo estéticos, los brackets denominados estéticos. Este tipo de piezas llegó para los pacientes que pedían que en el tratamiento de Ortodoncia necesitan mantener una alta estética de la cavidad oral. Los brackets estéticos de zafiro se mimetizan a la perfección con la coloración de la dentición de cada paciente y son prácticamente imperceptibles a medias y largas distancias. Además de su transparencia, el zafiro permite que estos brackets no se manchen o amarilleen con el paso del tiempo. La verdad es que si te lo puedes permitir, es una gran opción. Según me contaron estas son las principales ventajas:

  • Pueden utilizarse en pacientes de todas las edades, no solo en adultos.
  • Permiten mantener una alta estética de la cavidad oral y facial durante el tratamiento.
  • Aumentan la autoestima y la seguridad en sí mismo del paciente.
  • El uso del zafiro posibilita que estos dispositivos no se manchen ni se amarilleen con el paso del tiempo.

Brackets autoligables

Y luego hay otro modelo, en este caso, también lo conozco porque lo tuvo mi pareja. Sí, nos pusimos aparatos por partida doble. Es lo que hay. Son los brackets llamados autoligables. También puede ser que escuches que se llaman como de baja fricción. En su caso, no requieren ligaduras o gomas elásticas que sujeten el arco al bracket, sino que la fijación se realiza mediante unas pestañas incorporadas en este. Por lo general, la fricción que se produce es menor y los movimientos, más precisos. De esta manera, se consigue reducir los tiempos del procedimiento ortodóncico en varios meses. Mucho más rápido, aunque es cierto que vale más dinero.

Sus principales ventajas son:

  • Carecer de ligaduras, suponen una mejora de la higiene y la salud bucodental durante el tratamiento.
  • Por lo general, reducen los tiempos del tratamiento.
  • Permiten que las visitas al ortodoncista sean más espaciadas y cómodas.

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