La práctica del yoga y el taichí en sus diferentes vertientes es algo que a lo largo de los años ha arrastrado una profunda corriente del pensamiento, que está orientada a conseguir la tan deseada paz mental que nos falta en nuestras vidas debido al ritmo de vida caótico que sufrimos día a día.

Este tipo de prácticas se enfocan en ejercitar el cuerpo mediante ejercicios aeróbicos (principalmente estiramientos) que hacen que nuestros músculos se relajen y se descontraigan. Y a la vez, nos hacen entrar en un estado de concentración que nos hace olvidar nuestros problemas y nos focaliza en los movimientos que vamos realizando. La realización de estos ejercicios nos deja una sensación de renovación física y mental, algo comparable a montar en moto, correr una media maratón o dormir durante catorce horas seguidas.

Como comentábamos, el ser humano lleva un ritmo de vida bastante intenso, y eso nos hace estar enfocados en nuestros problemas diarios más que en si nos encontramos felices, tristes o deprimidos, es decir, en nuestros sentimientos. El manejo de nuestros sentimientos es algo básico para la felicidad, de hecho, una gran parte de la inteligencia emocional y del famoso coaching se basa en aprender a reconocer nuestros sentimientos para saber tratarlos.

La meditación ayuda mucho a saber reconocer nuestro estado energético y a calmarnos. Pero lo cierto es que la meditación todavía no es una práctica que la gente se tome con seriedad, y normalmente cuando dices que meditas la gente se ríe y hace chistes de que te pareces a buda. Esto es entendible si eres calvo y tienes sobre peso, pero si no es tu caso no te enfades, simplemente no lo entienden.

Lo que mucha gente no sabe es que hay deportes que también te dejan en este estado, y es que la práctica deportiva precisamente es una manera de meditar. Al tener que hacer un ejercicio de una manera concreta, estamos activando diferentes áreas del cerebro que nos concentran en el aquí y en el ahora, eliminando todos los pensamientos sobre nuestros problemas y preocupaciones.

La práctica del golf también te deja en un estado similar, pues para conseguir el golpe perfecto hace falta entrar en un estado de consonancia entre el cuerpo y la mente, de manera que tu cabeza visualice el punto en el que quieres poner la bola, y tu cuerpo responda ejecutando los movimientos precisos.

Son muchos los que además hacen del golf un estilo de vida, pues el hecho de ir al campo es algo muy relajante.

Los beneficios del golf en nuestro cerebro

Una de las herramientas que más se utiliza dentro de este deporte es la implementación y entrenamiento sistemático de la rutina antes del golpe. Las rutinas son conductas específicas que aportarán y ayudarán en la concentración, en el control de emociones como nerviosismo, estrés y enojo y en el incremento de la confianza previa a cada golpe.Hay distintos tipos de rutinas: anterior a la competencia, durante y posterior a ella. Sin embargo, hoy me enfocaré en las rutinas durante la competencia, principalmente entre golpes, ya que son esenciales. Es sustancial señalar que existen cantidad de rutinas como número de golfistas y cada deportista deberá ir trabajando en una propia para adecuarla a su juego.

Existen cuatro aspectos que se deben de tener en cuenta a la hora de implementar una rutina en el entrenamiento mental del golfista. En primer lugar hay que prestar atención a la respiración entre golpe y golpe, no solo para relajarse sino también para relajar los músculos más importantes. La preparación del golpe es el segundo aspecto que hay que controlar, y hay que tomarse un tiempo adecuado para decidir qué tipo de golpe se va a hacer. Una vez que tomamos la decisión llevamos a cabo una breve visualización que se quiere realizar. Y en cuarto y último lugar, realizamos nuestro ritual previo al golpe y swing.

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