España es un país rico en lo que se refiere a productos que emergen de la tierra. Nuestro país presenta una variedad enorme dentro de este punto y ha conseguido ponerse a la cabeza en varios rankings de producción y venta mundiales, lo que ha permitido que muchas empresas nacionales crezcan y puedan permitirse el realizar contrataciones estables y, en definitiva, contribuir al normal desarrollo de la situación económica de su región.

El vino es uno de los productos que más caracterizan a nuestra tierra, y la vendimia uno de los procesos que más típicos son de zonas de España como lo son La Rioja o La Mancha, dos de las zonas en las que se producen vinos que se encuentran en el escalafón de calidad más alto dentro de Europa. Un escalafón que convierte a nuestro país en una de las naciones de referencia en cuanto se habla de vinos, algo similar a lo que ocurre, por ejemplo, cuando se emiten juicios referidos al sector del ajo.

No hay mayor tendencia en España que la de producir vino. Más que una tendencia, es ya una tradición que se ha mantenido joven y dinámica desde hace décadas, algo que, por supuesto, sigue siendo vigente en la actualidad. Un artículo del diario El País publicado a finales del pasado mes de abril hizo públicos algunos de los datos referidos a la producción y al consumo de vino en la actualidad. La conclusión es la siguiente: Italia es el país que más vino produce en el mundo, España el que más vende y, finalmente, Estados Unidos el que más consume.

En efecto, España se ha ganado un puesto en el negocio del vino como consecuencia de ser uno de los mayores vendedores, algo que viene siendo habitual en los últimos años como consecuencia de que el consumo ha sufrido altibajos en las tres últimas décadas. Una de las claves para mantener el volumen de ventas es apostar por un producto de calidad, algo que se fragua en la etapa más importante del proceso de producción del vino, que no es otra que la etapa de la vendimia, una etapa que, por otra parte, está sujeta a un montón de variaciones entre año y año. En concreto, el año pasado se tuvo que adelantar un mes en algunos puntos de nuestro país según informó El Mundo.

Un producto de lo más especial

La verdad es que un producto como el vino es especial por sí solo y por todo lo que lleva asociado. Los datos que se manejan en la actualidad dicen que el vino es un producto que ahora se toma más en familia y algo menos fuera de casa. Pero ni siquiera así se han perdido alguna de las tradiciones que se mantienen vigentes y que no tienen pinta de dejar de ser contemporáneas. Hablamos de, por ejemplo, servir el vino en una copa que esté especialmente preparada para ello, algo de lo que no pueden presumir todas las bebidas y que está ganando una importancia cada vez mayor según ha indicado un estudio reciente elaborado por los profesionales de Giona Premium Glass.

Son muchas los particulares que tienen guardado, en algún lugar de alguna de sus estanterías, un juego de copas de vino especialmente reservadas para ocasiones especiales, así como puede ocurrir con vasos especialmente preparados para combinados o para whisky. Disponer de este tipo de elementos es fundamental para servir, ya sea a familiares y amigos, una bebida y un servicio excelente. Lo ideal para ser los perfectos anfitriones.

Para los bares y restaurantes es evidente que esta clase de productos juega una importancia del mismo nivel del vino que sirven a sus comensales. Y es que una copa de cristal puede llegar a ser igual de importante, e incluso más, que el producto que contiene en su interior. Esta es una de las primeras lecciones que aprenden los camareros de nueva formación de parte de los dueños de bares y restaurantes.

El futuro de España va ligado de manera inexorable al del vino. Nuestro país seguirá siendo una referencia en lo que tiene que ver con este producto aunque, como viene sucediendo en los últimos tiempos, se reduzca el número de hectáreas destinadas a su cultivo. Es una de nuestras señas de identidad. Una de las cosas que nos convierten en referencia a nivel mundial. Y eso dice mucho de nosotros.

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