Últimamente parece que nos cuesta que los niños sigan siendo eso: niños. Con diez años los hay que ya llevan móvil, algo impensable cuando nosotros éramos incluso adolescentes. Y hasta hay marcas de ropa que les visten como si fueran unos verdaderos adultos. Algunos padres empiezan a quejarse de que sus niños no tienen edad para ir vistiendo pantalones pitillo ni marcando cuerpo y mucho menos llevar cazadoras de cuero como unos malotes. Pocas son las marcas que de verdad los mantienen en su edad y tienen una amplia oferta entre la que pueden elegir sus padres.

El caso de la marca y franquicia Reprepol casi se puede considerar único en este aspecto. Con sus tiendas monomarca y su venta para las multimarca contenta a muchos padres que ya no saben cómo mantener en la niñez a sus hijos mientras la sociedad les arrastra a crecer y les roba esta época de sus vidas. Esta firma todavía tiene ropa y complementos adecuados a la edad de los más pequeños sin que por ello dejen de ir a la moda. Actualmente, el mayor problema de las familias está en el fácil uso de internet a través de las tablets, algo que vamos ahora a analizar.

En la actualidad resulta complicado mantener a los niños apartados de tabletas o smartphones. Juegos, vídeos, apps, música…, son muchas las tentaciones que se les presentan. Pero del mismo modo, son muchos también los peligros si el uso no es el adecuado. Lo mejor es que haya un uso moderado y controlado por parte de los padres, algo que resulta fundamental.

Antes de los dos años, las pantallas deben estar prohibidas. De los dos a los cincos años, podemos empezar a introducirles en el uso de estas para que no se queden atrás respecto al resto de los jóvenes de su época. Aquí, podemos apostar por una media hora para los pequeños y una para los más mayores. De siete a doce años, una hora, a ser posible con los padres delante. Y hay que evitar el uso de las tabletas durante las comidas, y nada de redes sociales. Por su parte, de los dos doce a los quince años pueden usarlas una hora y media con especial atención a las redes sociales y al uso de Internet. Y a partir de los dieciséis años, dos horas y media como máximo.

Una gran manera de tener el control sobre las tabletas es tener activas las restricciones para así controlar los contenidos que los niños pueden ver desde el iPad. Para lograrlo, basta con ir a la sección de Ajustes, a General, y después a restricciones, donde se pueden activar las mismas a través de un pin. También es posible desactivar los navegadores y las aplicaciones que consideremos inadecuadas. Para ello, hay que seleccionar las apps a las que los niños pueden acceder por adecuadas y después restringir por edad las que no nos interesen a través del control de contenidos.

Asimismo, es posible también que desactivemos la descarga de aplicaciones para evitar que instalen apps que creemos que son inadecuadas para ellos. Basta con cambiar a modo apagado la instalación de aplicaciones. También se pueden desactivar las compras de las aplicaciones, algo que nuestro bolsillo agradecerá. El interruptor se encuentra debajo de “eliminación de aplicaciones”.

También se puede restringir el acceso al Game Center para que no entren en juegos de multijugador con personas desconocidas con las que pueden hablar a través de los chats del juego. Para ello se entra en el menú de restricciones, se selecciona “Game Center” y se desactiva la opción “Multijugador”. Otra cosa que debemos desactivar: la localización. Así los niños no compartirán su ubicación con extraños. Esto se hace en la sección de privacidad, en servicios de localización. Aquí se deben seleccionar las aplicaciones para las que se quiere restringir esta opción. Y para hacerlo más seguro, se puede selección también “no permitir cambios”, así evitamos las sorpresas.

Por seguridad nuestra, más que de nuestros hijos, si compartimos el dispositivo, conviene que mantengamos nuestras cuentas protegidas. Para asegurarnos de que no se borren ni modifiquen nuestros correo, contactos o el calendario, nos podemos dirigir a la sección de “permitir cambios” de cada aplicación y seleccionar el “no permitir cambios para las cuentas”. Además, si tenemos una contraseña para proteger el iPad, debemos mantener desconectada la opción de borrar datos, para así evitar que los niños borren los datos de forma accidental al, por ejemplo, introducir una contraseña equivocada diez veces.

Cuidar de la tableta

Cuando son los niños los que usan las tabletas, debemos tener en cuenta que no son tan cuidadosos como los adultos, ya que no tienen un sentido del dinero. No conocen lo que es el trabajo ni lo que se precisa para comprar un dispositivo de este tipo. A ciertas edades, cinco euros son como cincuenta o quinientos, y no son conscientes del valor de los aparatos tecnológicos. Para evitar daños, es bueno proteger el iPad con una funda gruesa y un protector de pantalla, así nos aseguramos de que si este se cae no se rompa ni tampoco se golpee. Aquí os dejo también unos consejos para evitar que se dañe la tableta durante las vacaciones.

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