Los tiempos en los que la normativa estatal era lo único que teníamos que saber pasaron hace mucho debido a la entrada de España en la Unión Europea hace ya más de treinta años. Actualmente una de las principales fuentes de las normas es el Derecho de la Unión Europea, de lo que se derivan cosas positivas y negativas.

Una de las cosas negativas es que el Derecho español pierde vigencia a favor del Derecho de la Unión Europea, lo que implica un amalgama de situaciones en las que encontramos casos en los tribunales en los que se aplica Derecho derogado o Derecho en vigor. También tenemos que pensar en que la normativa de la Unión Europea la tiene que cambiar la propia Unión Europea, lo que significa que la adaptación de las normas a lo largo del tiempo será más complicada, porque también hay que tener en cuenta que tienen que favorecer a todos los países, y eso es difícil.

Parece que hay muchas cosas negativas, pero también las hay positivas, porque la estandarización de las normas favorece a una estabilidad a lo largo de todo el territorio europeo. Lo que implica que existe una igualdad de mercado que permite la competitividad de las empresas, y favorece al desarrollo de la economía.

Una de las maneras de conseguir armonizar y aplicar toda la normativa es mediante oficinas que se encargan de gestionar y controlar la aplicación de las normas. Estas oficinas se encuentran en varios países de la Unión Europea, y las materias que controlan son diversas, un claro ejemplo son la propiedad intelectual y industrial, o la evaluación científica de los medicamentos.

Barcelona como pierde la carrera por la Agencia Europea del Medicamento

Como comentábamos en el último párrafo, existe una Agencia Europea del Medicamento, cuya función principal es garantizar la evaluación científica, la supervisión y el seguimiento de la seguridad de los medicamentos de uso humano y veterinario en la UE. Esta oficina abrió un proceso para cambiar su sede, siendo Barcelona una de las potenciales candidatas a acoger esta sede.

En el mes de noviembre, la Agencia Europea del Medicamento decidió que no iba a trasladarse a Barcelona, en gran parte por la situación de inestabilidad de la comunidad. Esta es una noticia bastante triste para el sector farmacéutico español, y para la ciudad de Barcelona también, ya que esta agencia cuenta en la actualidad con 890 empleados, pero recibe anualmente a más de 35.0000 expertos de la industria farmacéutica, lo que supone una inyección económica.

No es el objeto de este artículo criticar el motivo por el que no se ha trasladado la sede a Barcelona, y si a Holanda. Pero lo que si que se tiene que destacar es que en España la industria farmacéutica es fuerte, de hecho somos una potencia en lo que se refiere a ensayos clínicos con pacientes.

La pérdida de esta oficina supone perder una publicidad muy beneficiosa de empresas farmacéuticas como Probeltpharma, un laboratorio biofarmacéutico investigador y fabricante de inmunoterapia alergénica y bacteriana, que lleva desde 1995 enfocada a conseguir nuevos avances en inmunoterapia dirigiendo toda nuestra investigación a proporcionar productos que mejoren la calidad de vida de las personas.

En fin, tras la pérdida de esta oportunidad merece la pena valorar lo que tenemos, concretamente tenemos en España la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea en Alicante, y también tenemos una industria farmacéutica competitiva.

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